Se sale de Gandía en dirección a Almoines, población en la que a finales del siglo pasado se instaló la gran fabrica de seda Lombard S.A.. Lo que hoy son extensos huertos de naranjos fueron durante los siglos XVIII y XIX plantaciones de moreras de cuyas hojas se alimentaba el gusano de seda. Tambien por toda esta inmensa llanura de naranjales que transcurre junto al cauce del Serpis se cultivaba la vid hasta que fue arrasada por la plaga de la filoxera y, mucho antes, durante los siglos XV y XVI, cultivaban los moriscos la caña de azucar. La producción azucarera constituía el gran negocio del Ducado de Gandía, y aun hoy existen referencias de los antiguos ingenios y trapiches donde se molía la caña para fabricar el azucar.
En todos estos pueblos de la comarca rodeados de naranjales, a mediados de los años setenta y sesenta existían gran cantidad de almacenes para la manipulacion de la naranja que a través del puerto de Gandía se exportaba a toda Europa y eran la base de una boyante economía en toda esta zona.
Vale la pena detenerse en Beniarjo, cuna del poeta Ausias March, para admirar su iglesia de estilo modernista con interesantes murales y vidrieras del pintor Michavila.
En Potries pueden visitarse el Museo Taller de Cerámica instalado en el Ayuntamiento, La Casa Clara y La Casa Fosca, dos antiquísimas construcciones para el reparto del agua por la red de acequias que, desde el tiempo de los moriscos, cruzan todavía hoy la feraz huerta de Gandía. Desde la ermita de Potries, dedicada al Santo Cristo de la Agonía, se puede contemplar una magnífica panorámica de la huerta. En las cercanías del pueblo, al otro lado del río, se halla la Casa del Alfas, antiguo trapiche para la molturación de la caña de azúcar, antigua propiedad de la familia del poeta Ausias March.
Antes de llegar a Villalonga, podemos detenernos en una explanada a la derecha de la carretera para observar el pequeño embalse del río. Al fondo se contemplan los pueblos de Palma y Ador.
En Villalonga debe visitarse la famosa fuente de los dieciséis canes y la Capilla de Nuestra Señora de la Fuente. Una vez que dejamos el pueblo en dirección a la Llacuna la carretera comienza a ascender y encontraremos, a la izquierda la Ermita de San Antonio Abad, y el Calvario. La carretera serpentea entre pines y algarrobos mostrándonos, a medida que asciende, un esplendido panorama en el que se divisan gran número de pueblos. Antes de coronar la cima podremos contemplar, a la izquierda, el Castillo de Forna solitario en la cima de un pequeño monte. Al final de las cuestas 600 metros de altitud llegaremos a una amplia Llanura poblada de chalets. Siguiendo la carretera de la derecha y al final de la carretera, esta la pequeña laguna que da nombre al paraje - La Llacuna-. El lugar es muy tranquilo ideal para estar en contacto con la naturaleza a solo 18 kilómetros de la playa.



Bajando otra vez hasta Villalonga, antes de abandonar la población tomaremos a la izquierda el camino que nos conducirá a La Reprimala. Lo primero que nos encontraremos será una zona de restaurantes junto al cauce del rió Serpis. Al lado izquierdo de la estrecha carretera se halla la Fuente de la Reprimala famosa por la calidad de sus aguas, y a partir de aquí la carretera comienza un pronunciado ascenso hasta llegar a una camera. Este es el sitio indicado para dejar el coche y seguir una de las dos opciones que se nos ofrecen para una buena excursión: A) seguir la ascensión a pie hasta la cima mas alta del Circo de la Safor donde esta la marcación del Instituto Geográfico Y Catastral 1.010 metros. B) tomar el camino de la derecha y bajar hasta la antigua vía del ferrocarril Alcoy-Puerto de Gandía, para realizar la excursión ecoturistica del Raco del Duc o Barranco del Infierno entre Villalonga y Lorcha, cuyo itinerario detallado se explica en la página siguiente.
De vuelta de la Reprimala, al llegar a Villalonga tomaremos la carretera en dirección a Ador y Palma. Después de atravesar el puente que cruza el rió Serpis encontraremos a dos kilometres a la izquierda de la carretera, la entrada a la Urbanización Monte Corona. Merece la pena subir hasta arriba para contemplar otra magnífica panorámica que se pierde en el azul del Mediterráneo.

En Ador, subir a la Ermita de Ador dedicada a San Jose por el camino de un "calvario" flanqueado de cipreses.
Las casas de Ador finalizan cuando comienzan las casas de Palma come si de un solo pueblo se tratara. Antes de llegar al cruce para tomar la C-320, se puede observar, detrás de Palma, el castillo moro que lleva su nombre. Dos kilometres antes de llegar a Gandía, a la izquierda de la carretera, encontraremos la entrada al Monumento al Corazón de Jesús y al Monasterio de las Madres Sanjuanistas.
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