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Los valles interiores de la comarca de La Safor, defendidos de vientos y amenazas meterológicas por el colosal pico del Montduver (841 metros) así como su parte septentrional denominada la Valldigna componen un atractivo itinerario, en el que se pasa en una corta distancia de la montaña a la llanura.
Este recorrido se inicia en las afueras de Gandía, en la carretera secundaría que lleva al término municipal de Barx.
La partida de la Marxuquera marca los primeros bancales de naranjos que han sustituido a los frondosos pinares de antiguo.




El morabito es un edificio circular con cúpula que llama la atención por su exotismo en este paraje. El clima benigno que esta zona disfruta todo el año ha incitado a promover urbanizaciones y viviendas de campo, que siguen los pasos de los primitivos pobladores de los yacimientos arqueológicos del lugar.




La cueva del Parpalló, cuya entrada es visible a derecha desde la carretera, es el más importante yacimiento. Orientado al mediodía, en la ladera del monte opuesta al mar, ofreció seguridad y buenas condiciones naturales para que se desarrollaran formas de vida organizada hace 25.000 años, en el paleolítico superior. La figura humana no existía todavía en aquel arte rupestre. Las escenas pintadas en plaquetas corresponden a juegos de ciervos, cabras y caballos, y a trazos pero el paseo por su entorno confirma la idoneidad del lugar para estos primeros brotes de vida social organizada. Los materiales encontrados por el arqueólogo Luis Pericot modificaron en los años 30 las interpretaciones que se tenían hasta entonces del Paleolítico en España. Se conservan en los museos de Gandía y Valencia.
Como curiosidad cultural hay que añadir que en los años 50 se creó el Grupo Parpalló, integrado por artistas que ayudaron a introducir en España el informalismo pictórico desde Valencia. La ruta sigue ascendiendo por el valle de la Drova, de pequeñas dimensiones, aislado y muy tranquilo, ocupado por chalets diseminados y un hotel desde el que comienza el ascenso al pico Montdúver. Desde él se divisa el conjunto del golfo de Valencia y el litoral comarcal con increíble detalle por la proximidad que esta altura geográfica mantiene con los principales espacios del llano de La Safor. Al estar en primera línea de mar permite, además, contemplar la salida del sol sin interferencias visuales.Barx fue el antiguo lugar de descanso estival de los monjes del monasterio de la Valldigna. Esta rodeada de numerosos cursos de agua subterranea y dedicada al cultivo de frutales, almendros y citricos. Su altitud de 340 metros permite beneficiarse de temperaturas benignas cuando en el llano el clima es asfixiante.Por una endiablada carretera se desciende a la Valldigna, despues de haber contemplado su conjunto y las montañas que lo rodean desde el paraje conocido por el sonoro nombre de la Visteta.La tradicion del lugar reseña que el monarca Jaime II en una visita que realizó acompañado por el abad catalan Boronat de Vilaseca exclamo que era un valle digno para un monasterio y asi se cumplió al fundar el monasterio de Nuestra Señora de la Valldigna en 1297. En el centro histórico de Valencia, el retablo que preside el Portal de Valldigna, una de las puertas de acceso de la vieja muralla árabe, da cumplida cuenta de esta leyenda. Su iglesia era un ejemplo valioso de estilo churrigueresco. La desidia y el abandono practicado por sus propietarios ha llevado a intervenir al gobierno autónomo para frenar la destruccion de esta valiosa muestra patrimonial que durante siglos conservaron los monjes del Cister.EI valle esta ocupado por las poblaciones de Simat, Tavernes y Benifairó. Esta subcomarca natural situada al norte de la Safor, que se adentra en sentido perpendicular al mar por una extension de cuatro kilometros de ancho por ocho de profundidad se dedica exclusivamente al cultivo de cítricos.